Asilo por Inés Verdugo

La obra de Inés Verdugo es un trabajo en constante progreso, donde una serie de asociaciones se apilan como ladrillos. “La memoria, por si misma, es una forma de arquitectura”, apunta alguna vez la artista Louis Bourgeois.
Como lo hizo Bourgeois desde un lugar, una época y generación distintos, para Inés los espacios denominados vivienda cobran un sentido fundamental.

En su obra ese espacio habitable permanece como una confirmación universal de la trascendencia de ese primer lugar para el individuo en la conformación de sus primeros deseos, pensar un futuro o amasar sus más intimas inseguridades. Es decir, una subjetividad que, más tarde, saldrá al espacio público y será acechada por la sociedad, que probablemente no coincidirá con la de otros y pasará el resto de sus días buscando el sentido de su existencia.

Es así como el más reciente proyecto de Inés, al que titula Asilo, inicia con un ejercicio formal antes que emocional para establecer equilibrio. El dibujo de una casa prototípica, como la casa de muñecas que se dibuja desde la infancia (techo de dos aguas en 45 grados, dos paredes laterales y un piso) es medido con su propio cuerpo. Su longitud, dimensión, extensión, tamaño, talla, volumen, magnitud, envergadura, proporción, cantidad o escala son ella misma. A través de esa unidad de medida la artista intenta sugerir que no se trata simplemente de acumular anécdotas personales sino establecer un tipo de metodología en función de la suma de las “medidas corporales” del espacio físico en relación a algo tan volátil como los estados anímicos. En todo caso, la posibilidad narrativa está abierta a la decisión de interpretación de cada espectador.

Pero hemos de insistir: los distintos trabajos que integran la exposición (ya sean dibujos, videos, gestos o breves y efímeras instalaciones) buscan exponer la parte corporal y material de un ser, en contraposición a su parte psíquica. Para Inés, quien posee un título en Educación Especial, cada obra, cada proyecto, cada decisión, relación o construcción, resulta siento un proceso de indagación para reconocer evidencias del lugar que sigue ocupando un objeto tan concreto como “la casa” en la perpetuación de los miedos adultos; de cómo la construcción titulada vivienda sigue reproduciendo inseguridades.

En el caso específico de las mujeres, cómo ese lugar teje la herencia femenina, establece los linajes o, por el contrario, la determinación de la emancipación. Como sucede en la disciplina llamada somática –el campo que estudia la percepción del cuerpo en primera persona, desde el interior de cada individuo –la obra de Inés Verdugo se nos revela como una invitación a medir, calcular, sumar, restar, multiplicar y dividir con nuestros propios cuerpos, ese espacio extremadamente simbólico, ese refugio lleno de contradicciones, que nos llama y nos repele.
Advertidos de que aquí no cuentan las anécdotas, la intención de este proyecto es la de explorar la compleja relación humana con esa dimensión espacial y emocional que –a priori-reconocemos como hogar.

Rosina Cazali

Asylum by Inés Verdugo

Ines Verdugo’s work is a work in progress where a series of associations pile up like building blocks.  As Louis Bourgeouis once pointed out: “memory, on its own, is a form of arquitecture”.  Spaces defined as “houses” bear importance significance for Inés,  just as they once did for Bourgeois in a different time, place, and generation.

Through her work, that inhabitable space remains a universal confirmation of the transcendence of that first significant space in an individual’s life, in the confirmation of his first wishes, his thoughts about the future, or the accumulation of his innermost insecurities.  That is, through a subjectivity that, later, will be released in a public space and scrutinized by society, that will probably not coincide with that of others and will spend the rest of its days in search of meaning.

That is how Ines’s most recent project, entitled Asylum, begins as a formal exercise rather and an emotional one in order to stablish balance.  The drawing of a prototype kind of house, like the doll house we used to draw as children (gabled roof at 45 degrees, two lateral walls and floor) is measured against her own body.  Its longitude, dimension, extension, size, volume, magnitude, proportion, quantity or scale represent herself.  Through this unit of measure, the artist will attempt to suggest that it is not simply about accumulating personal anecdotes but rather about stablishing a type of methodology based on the sum of the “corporeal measures” of the physical space in relation to something as volatile as the emotional state.  In the end, the narrative possibility is open to the decision and interpretation of each spectator.

But we must insist:  the different works that integrate the exhibit (drawings, videos, gestures, of brief and transitory premises) seek to expose the corporeal and material part of a being, in contrast to their psychic part.   For Inés, who holds a degree in Special Education; each work, each project, each decision, relation or constructions results in an inquiry process to recognize evidence of the importance an object so concrete as “the house” continues to hold in the perpetuity of adulthood fears; how is it that this construction entitled ‘house’ continues to produce insecurities.

In the specific case of women, how does this place represent the female heredity, establishes lineages, or, on the contrary, the determination toward emancipation.  As is the case with the somatic discipline –the field of work that studies the perception of the body in the first person, from inside each individual – Ines Verdugo’s work is revealed as an invitation to measure, calculate, add, subtract, multiply, and divide with our own bodies, that extremely symbolic space, that shelter filled with contradiction that both attracts and repels us.

After receiving the proper warning that anecdotes are of no consequence here, the intention of this project is to explore the complex human relationship with that spatial and emotional dimension –a priori- known as home.

Rosina Cazali

Me case muy joven me faltaron muchas cosas por hacer. / I got married very young I lacked many things to do.
Seria mas feliz sin hijos pero igual los amo. / I got married very young I lacked many things to do.
I could miss a son
There are days I wouldn’t want to get up
I would like a couple

«Asilo», tuvo lugar en una casa abandonada en el centro de la ciudad de Guatemala, 2016.
Proyecto realizado con Contexto.

«Asylum» took place in an abandoned house in downtown Guatemala City, 2016.
Project carried out with Context.

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