CARTEL MUJER

 

 

Mujeres que piensan, sienten y viven su universo femenino desde distintas experiencias, se
unen en esta exhibición para hablar a través de la imagen en formato de cartel; universos
lejanos y paralelos, se identifican con nociones de justicia, denuncia, empoderamiento,
defensa y derechos de igualdad respecto a la mujer como individuo en sociedad.
Erika Bornay, estudió la representación de mujeres bajo la mirada de artistas masculinos de
culto, a quienes llamó Las hijas de Lilith (1990) porque en dichas representaciones
artísticas la imagen de la mujer se redujo al modelo de mujer fatal. Pero el caso es que
Lilith, según varios relatos mitológicos, fue la primera esposa de Adán, quien inconforme
con su situación decidió abandonar al esposo que le había sido dado…

Ahora bien; el contexto al que hace referencia Bornay, inicia en el siglo XIX en Europa, en
el que se experimentaban importantes transformaciones sociales, económicas, políticas y
culturales. En ese momento, las mujeres comenzaron a vincularse activamente en la vida
pública, asumiendo trabajos remunerados, reclamando derechos, permitiéndose incluso el
goce sexual y organizándose como colectivo desde el movimiento feminista. Por tanto, en
esa movilización femenina radicaría, según la autora, el temor ante el descalabro del statu
quo del sistema patriarcal; la mujer era una amenaza latente y se convirtió en una fatalidad
según el arte y el pensamiento ilustrado de carácter misógino.

Sin embargo, he querido proponer aquí, una posibilidad sobre otras hijas de Lilith libre de
la acepción negativa proveniente de la mirada patriarcal y misógina. Estas otras hijas de
Lilith, son latinoamericanas, libre pensadoras y contestatarias; mediante el mensaje en el
cartel su inconformidad se manifiesta en relación a situaciones cotidianas que afectan a la
sociedad mundialmente, hoy y en el pasado, es una denuncia ante el flagelo de la misoginia
y la injusticia, es un alzar de voces que luchan por derechos que no son privilegios.
Este colectivo femenil representa sus inquietudes y a sí mismas, en un diálogo abierto sobre
la violencia de género, en un panorama que ya no se reduce a localismos, sino que desde

Costa Rica apela a trascender fronteras, en vista de que el azote patriarcal castiga
furiosamente a miles de mujeres cada día, en lamentables escenarios de abuso psicológico,
físico y con una alarmante cuota de feminicidios a nivel global.
Sea la imagen en el cartel o el cartel como imagen, un recurso para la denuncia, pero
también para la reflexión. A este colectivo se han unido también voces masculinas que
comparten los mismos objetivos, una señal de los tiempos de cambio.

Les insto con estas palabras, en un gesto simbólico, apropiarnos de la herencia de Lilith, la
inconforme, para que sigamos luchando por la memoria, por el presente y por lo que nos
depare el futuro…

M.A. Yula J. Cambronero-Bonilla
Docente e investigadora UCR
Artista e historiadora del arte

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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