MUJERES EN LAS ARTES VISUALES 2018.

 

EXPOSICIÓN REALIZADA EN EL MARCO DEL II SIMPOSIO INTERNACIONAL MUJERES EN LA MÚSICA.

Facultad de Artes. Universidad de Costa RIca.

Duración: del lunes 19 al viernes 23 de febrero 2018

 

En adhesión al Paro Internacional de las Mujeres 8M

 

NOTA CURATORIAL

Como han demostrado debidamente las teorías feministas, la estructuración del poder patriarcal subordinó a la mujer excluyéndola del discurso dominante y del campo cultural. Las mujeres han sido principalmente objeto de la mirada masculina. Los museos están poblados de retratos de mujeres y representaciones de desnudos femeninos. La historiadora norteamericana Linda Nochlin se preguntaba en un artículo publicado en 1971 por qué no ha habido grandes mujeres artistas. Como respuesta a dicha interrogante, concluye que los factores sociales e institucionales impedían el acceso de las mujeres a la educación y a la rigurosa formación artística para poder desarrollar su talento. Esta situación explica el hecho de que las mujeres, excluidas de la enseñanza académica de la anatomía, se dedicaran a pintar temas considerados menores como los bodegones o las naturalezas muertas. Por ello, el papel de las mujeres artistas en el canon tradicional del arte ha sido siempre secundario e irrelevante, salvo casos excepcionales, como el de la pintora Artemisia Gentileschi, formada en el taller de su padre Orazio Gentileschi, maestro del arte barroco del siglo XVII. Surge así, el interés de remediar las omisiones y el olvido de las mujeres artistas recuperando sus obras para que ingresen al canon de la historia del arte.

Hacia la década de 1960 el lema feminista lo personal es político permea la obra de muchas mujeres artistas, quienes denuncian el sistema que oprime de múltiples formas la vida de las mujeres.

A partir de la década de 1980 y 1990 comienzan a desarrollarse los estudios de género y diversos estudios de las teorías feministas marcando el inicio de un proceso en el cual las intervenciones de las artistas centran sus indagaciones en la subjetividad. Es así, como se produce un cambio en el enfoque: el “rescate” de mujeres artistas para la historia del arte y el señalamiento de las fisuras en las posturas prevalentes de la disciplina, característico de la década de 1970, dio lugar en la década de 1980 a centrar el debate en la cuestión de la subjetividad, a la vez que se produjeron transformaciones en el plano de la representación y de los nuevos lenguajes.

A partir de la segunda mitad del siglo XX, distintos enfoques críticos, tales como las teorías feministas y queer, así como las nuevas disciplinas dentro de los denominados estudios culturales y visuales, abrieron nuevas líneas de reflexión y abordajes teóricos. Dentro de esta nueva perspectiva epistemológica, Jacques Rancière propone ver a la imagen y al arte como un dispositivo de visibilidad, a partir de cuyas configuraciones se podrían obtener respuestas transformadoras. De modo que las imágenes artísticas poseen una capacidad transformadora que conjuga un acto sensible, ético y político. En este sentido, la muestra Mujeres en las Artes Visuales procura crear nuevas formas de sentido común, nuevas configuraciones de lo perceptible, lo decible y lo pensable para reflexionar en torno a aspectos considerados marginales para el canon tradicional de la historia del arte.

Para esta exposición, los discursos visuales de las artistas procuran introducir, a partir de diversas disciplinas artísticas y tendencias, temáticas que el canon había excluido. En algunos casos, las artistas exploran sus propios cuerpos, como fuente de conocimiento y de experiencias vividas y, al ser conscientes de cómo éstos han sido “históricamente disciplinados”, procuran una auto definición capaz de subvertir los códigos dominantes. En otros casos, las artistas exponen a través de distintas estrategias sus experiencias, sensaciones y reflexiones personales, asumiendo riesgos, cuestionando su entorno personal y social y elaborando un discurso personal.

La insuficiente presencia de mujeres artistas de Costa Rica en estudios, investigaciones teóricas y exposiciones que se aparten de los discursos académicos centralizados por la historia del arte costarricense, es una realidad significativa. De tal modo, lo que subyace en esta exposición, es el deseo de proponer nuevas miradas, interpretaciones y reflexiones que actualicen y resignifiquen sus obras. Esperamos que la creación de nuestras artistas despierte el interés por desafiar las lógicas de exclusión para, de ese modo, transformar desde la cultura visual, nuestro espacio social.

Por Dra. Claudia Mandel Katz

 

INAUGURACION DE LA EXPOSICION

 

 

REBECA ALPIZAR

 

 

LEDA ASTORGA

 

SILA CHANTO

 

CAROLINA CORDOBA ZAMORA

 

ANEL KENJEKEEVA

SAMANTA (2016)

Dirección:Anel Kenjekeeva
Cámara:Jan Adamski/Anel Kenjekeeva
Edición:Jan Adamski

Sinopsis: Este es el relato de una mujer trans de Puntarenas llamada Samanta,
la cual migro desde muy joven a San José para tener mejores oportunidades.
Ella cuenta que no fue fácil, pues vivió rechazo familiar y social. Actualmente,
Samanta es activista y lucha por los derechos humanos de las personas trans.

Samanta 1958-2015

Fotografía tomada en un círculo de terapia grupal con otros de los residentes.

Samanta 1958-2015

Fotografía tomada en una visita al Hogar de la Esperanza.

Samanta, es una persona trans, vivió en el albergue Hogar de la Esperanza por
muchos años, sufría de atrofia en sus músculos. Fue trabajadora sexual en su
juventud, contaba que en ese momento no tenía otra opción. Dijo que si naciera de
nuevo le hubiera gustado ser diferente, pero no podía esconder quien es.

 

MARCIA SALAS

 

 

SUSANA SÁNCHEZ CARBALLO

 

Los mecanismos sociales de control y vigilancia gobiernan las formas de mirar y nuestros cuerpos.

Dirección: Susana Sánchez Carballo.
Música: Susan Campos Fonseca.”El corazón de lo que existe” (sobre un poema de Alejandra Pizarnik). Elena Zelaya, soprano. Tomás de Camino Beck electrónica. Irreverence Group Music, New York (2016).

 

“Las ausencias son las evidencias”, cuya técnica es arte digital y sus dimensiones son 66 centímetros de ancho por 200 centímetros de alto.

 

 

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