“Desnaturalizando prácticas sexistas” por Ana Mª Herrero

CV

Ana Mª Herrero Cervera (ES) es artista visual y estudiante de doctorado en Arte: Producción e Investigación Artística, en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia (España).

El trabajo de investigación doctoral que está realizando se enfoca en el medio videográfico como herramienta de análisis en las narrativas visuales y junto la apropiación audiovisual, visibiliza la violencia de género que hay en muchas de las producciones mediáticas y culturales.

Es artista invitada en la plataforma web, Arte contra la Violencia de Género; creada por el departamento de Escultura en la Facultad de Bellas Artes, Valencia 2011.

Ha sido becaria por la SRE de México para realizar una estancia de creación artística en la Academia de San Carlos en el 2012 en la FAD/UNAM.

Ha realizado varias publicaciones y ha participado como ponente en varios congresos. Ha sido profesora invitada en el área de posgrado de la FAD/UNAM en el 2013 para impartir un taller sobre video y apropiación y también ha realizado un taller en la UAM Azcapotzalco.

Ha realizado varias exposiciones colectivas e individuales a nivel nacional como internacional.

 

Biografía

Mi trabajo artístico se centra en la apropiación de imágenes audiovisuales, donde reviso la construcción del estereotipo femenino desde el ámbito cinematográfico, mediático y televisivo, para deconstruir la imagen estereotipada de la mujer.

Impulsada por la constante representación que los medios proyectan y el efecto negativo que ejercen sobre la mujer, elaboro un discurso que critica el poder dominante de la mirada masculina sobre la construcción del estereotipo femenino.

Mediante el video, intento reflejar la opresiva construcción que ejerce la dominación masculina en lo que vemos; la construcción del estereotipo y el rol que se ha generado y potenciado sobre la permanencia del estereotipo femenino.

A partir de ahí, una constante en mi trabajo es criticar y visibilizar las diversas opresiones de que son objeto las mujeres, así como desnaturalizar prácticas y discursos sexistas que aparecen cada vez, y de forma más alarmante y distorsionadora.

Trabajo con conceptos como la deconstrucción, la apropiación y el collage audiovisual.

Mediante la deconstrucción de las imágenes podemos comprender mejor su mensaje para poder ver con mayor nitidez lo que hay realmente. Considero que la imagen que hay elaborada de la mujer, ha de ser cuestionada y valorizada constantemente.

 

Introducción.

La celebración de los quince años es un ritual de iniciación social donde la niña (adolescente) se convierte en mujer. Esta ceremonia se práctica en varios países de América Latina. En el caso de México, aparece en la época del porfiriato, inspirándose en los bailes de salón europeos.

A partir de los primeros años del siglo XX, las clases altas del porfiriato adoptaron la celebración, cuyo objetivo era dar a conocer a los jóvenes, hombres y mujeres, casaderos para lograr acuerdos matrimoniales. Dichos eventos fueron reproducidos posteriormente pero sólo para el género femenino. Éstos incluyen, aún hoy en día: la misa de acción de gracias “Tedeum”, un primer baile con el padre, el discurso de presentación en sociedad por parte del padre y la ejecución de una coreografía a ritmo de vals.

Sin importar la clase social a la que pertenezca la festejada, la familia tiene la oportunidad de mostrar su nivel socioeconómico en el festejo y calidad de la fiesta; en un salón de banquetes, la casa de la quinceañera o la propia calle.

 

 

Descripción del proyecto.

El proyecto presentado es un video donde trabajo con archivos descargados de youtube que reproducen la celebración de los quince años, así como todo su ritual del proceso; vestirse, maquillarse, etc., donde la adolescente se disfraza de princesa Disney. Intercalo con esas imágenes, la cabecera de Disney, spots comerciales y diferentes audios para provocar una descontextualización sobre la violencia simbólica que hay implícita en este tipo de ceremonias, de forma que se reafirma la parodia y crítica a esta práctica sexista. Interviene en el video un texto que es retomado de la celebración en la Iglesia donde transgiverso su sentido. También hay elaboradas unas imágenes de un objeto que imíta el concepto de la tarta o pastel que hay en toda ceremónia, además de representar la simbología de ser mujer, asociada a este festejo tradicional. La tarta es una sintesís de ese contenedor simbólico que representa celebrar los quince años, celebrar el ser y convertirse en mujer, ser expuesta y presentada a los demás miembros de la sociedad como “mujer”. ¿Que significa ser mujer en México? ¿que referentes sociales, políticos y culturales tienen las niñas para convertirse en mujeres adultas?

Otros elementos indispensables para esta celebración son el pastel.

Este collage objetual esta cargado de simbolismos atribuidos a lo femenino. Aparecen accesorios de una quinceañera y que especialmente utilizará a partir de ese día, así como la alusión con la muñeca Barbie y su identificación con la quinceañera.

Tradicionalmente y en especial en comunidades muy conservadoras, se considera que estas niñas ya tienen la edad para tomar las responsabilidades de una mujer adulta para mantener relaciones de noviazgo que las lleven directamente al matrimonio para cumplir con su misión mariana tradicional: ser madres amorosas y abnegadas, esposas obedientes y sumisas, salvaguardas del bienestar familiar, administradoras de sus casas, etc.

La fiesta de los quince años y el concepto de quinceañera ha sido muy criticado por algunos grupos del feminismo y con toda razón, se argumenta que el festejo reafirma el concepto de mujer-objeto sexual ya que gran parte de su simbología promueve “la pureza femenina”, los valores de obediencia y moderación.

Esta celebración promueve la desigualdad de género, puesto que no se practica con los hombres.

Este tipo de prácticas lo que potencian y magnifican es la heteronormatividad de género, fijando y marcando todavía más como debe convertirse y ser una niña para su realización plena, ser mujer desde una perspectiva de la dominación masculina.

El dominio masculino está suficientemente bien arraigado como para no requerir justificación, puede limitarse a ser y a manifestarse en costumbres y discursos que enuncian el ser conforme a la evidencia, contribuyendo así a ajustar los hechos.

La visión dominante patriarcal del sistema sexo/género se expresa en discursos pero también en prácticas, concretamente con la utilización del cuerpo social y sexuado.

De esta forma se puede explicar la violencia simbólica, que es una dimensión de todo dominio y que constituye lo esencial de la dominación masculina Bourdieu define la violencia simbólica como ”un conjunto de significados impuestos, válidos y legítimos por la cultura patriarcal que parten de la supremacía y dominación masculina”.

El sistema patriarcal genera esquemas de pensamiento donde se construyen las relaciones de poder, las desigualdades entre hombre y mujer, haciéndolas aparecer como algo natural.

Es preciso señalar el trabajo de formación manipulada que se lleva a cabo, ya sea a través de la familiaridad con un mundo simbólicamente estructurado, a través de una labor de inculcación colectiva, de la que forman parte sobre todo los grandes rituales colectivos y culturales, donde se practica una transformación de los cuerpos y de la manera social y usual de utilizarlos. Un buen ejemplo de ello, sería la celebración de los quince años.

 

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